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miércoles, 29 de julio de 2009

Etapa 5: Borres - Berducedo (Hospitales) 26,5 kms

27/05



Dormí y desperté con tranquilidad, éramos sólo cuatro personas en el albergue. Nadie roncaba por suerte y yo no fue el primero a despertar, en torno a las 7.
Salí para el teórico "muy duro" camino de "Hospitales". El día estaba maravilloso, cielo azul completamente, la temperatura alrededor de 20 grados.
El camino se inicia con subidas duras y algunas partes llanas. Llego en la bifurcación de las dos vías y con mucho cuidado miro para escoger la ruta de "Hospitales".



El paisaje es hermoso, montañas, muy verde, pájaros cantando.
Me quedo en los restos de un antiguo hospital de peregrinos: Paradiella del siglo XV.
En este momento veo un repecho en frente a mí de dar miedo.
En su inicio caballos jugaban, bueyes y vacas descansaban en el prado, todos juntos y en plena harmonía.
Siento un poco de miedo por tener que pasar por entre los animales sueltos, pero yo sigo sin problemas.
Después de la fuerte subida las montañas que estaban más cerca dan una vista estupenda, y otros picos nevados más lejos completan el paisaje.




El aire es fresco y sin nubes, el camino es duro, pero aceptable.
Me siento realmente bien, con una increíble paz interior.
Ningún peregrino, soledad total.
La guía no era muy precisa con las distancias, pero los viejos hospitales estaban bien señalizados.
Llegué en el primer hospital de peregrinos en ruinas: Fonfaraón.
Sugestivo e inmerso en un lindo paisaje. El sitio está en un alto de montaña completamente abandonado. Como mi bocadillo tranquilamente para luego continuar mi curso.
Un poco más tarde, en una especie de llanura, veo un pequeño lago en la distancia, con bueyes, vacas y algunos terneros.
Me acerqué a ellos, pero no me parecerán de buena cara, hago algunas fotos me voy.
El camino sigue un subir y bajar hasta la ruina de otro hospital, llamado Valparaíso.



De acuerdo con los escritos del guía, yo debería estar en el tramo final de los "hospitales", y luego llegar a un punto en que hay dos alternativas. Escogí el que me pareció más interesante, lo que sería una antigua región de extracción de oro de la época romana.
Hasta allí todo estaba bien, pero el calor empezó a cansarme y sentía un poco de dolor en la rodilla.
Un punto de bajada llega y muy mal señalizado, con las flechas amarillas perdidas en modo confuso.
Afortunadamente descubrí un mojón típico del camino, pero el sendero era muy estrecho y mal marcado haciéndome perder un poco de tiempo y paciencia.
Al final fue una explicación de cómo los romanos extraían el oro. Historia, técnica y de otros tipos de informaciónes.



Básicamente ellos ponían troncos madera y contenedores con agua y luego hacían hogueras hasta el agua hervir para después explotar la madera, el agua bajaba destruyendo toda la montaña, quitando el oro de sus entrañas.
En teoría, otra subida más fuerte y llegaría a Montefurado, pero la guía estaba todavía engañada...
Empiezo a impacientarme con la falta de precisión, porque estaba cansado y con mucho calor, a parte las quemaduras de sol.
Llego en una pequeña y bonita capilla, pero no veo el Santiago de la guía, entonces supongo que no estaba en el sitio errado....
Un poco más de malas señales y desafortunadamente mi agua había terminado y me quedaban todavía hasta Lago (próximo pueblo) unos 3kms.
El calor estaba de matar. Empiezo a irritarme de nuevo pues ya se habían pasado por lo menos 5kms.
Al menos en Lago pudo matar la sed, el lugar es muy pequeño y me quedan 4 kms para llegar al final de la etapa. Afortunadamente había sombra.
Por fin, llego en Berducedo a las 18:00. Por suerte, consigo la última cama libre del albergue, donde había un grupo de unos seis españoles. Era la primera vez que los vía. Dormían todos...
Voy al bar del pueblo para pagar la cuota de 3 euros y descubro que no hacen cena ...
Entro en otro bar, muy guapo para un pueble perdido en el nada y nada para cenar, como decía el guía.
En el último sitio que entro tengo casi implorar para una señora cara de mal humor se era posible hacer una tortilla. Ella me dijo que podría hacerlo y que yo debería estar por allí a las 20:00. Yo respondí que no tendría ningún problema porque había comido solo un bocadillo por el día todo.
Como combinado aparezco para la cena. Y era increíble como la señora continuaba con la cara cerrada.
Intenté de todo para ser agradable y agradecer su amabilidad, pero ella se abría.
Me dé cuenta de que ella quería ser más amigable, pero no quería demostrarlo. Pudo percibir, porque además de la tortilla me preparó una loncha y fresas como postre.
Después de la cena me voy a otro bar, porque había la final de la última Liga de los Campeones: Barcelona X Manchester.
Obviamente había un montón de españoles que iban por el Barça y tengo que admitir que yo también.
Durante el partido filman Berlusconi durmiendo durante el juego, pienso conmigo mismo que era una vergüenza y que al día siguiente la prensa haría muchas bromas por esto.
La partida termina 2X0 para el equipo español, voy a dormir escuchando los petardos en aquel pequeño pueblo.
Al menos estaba feliz.

Etapa 4: Tineo - Borres 15,2 kms

26/05



Como de costumbre los jubilados españoles se levantan a las seis de la mañana, haciendo un ruido enorme...
Lo peor fue que por las 6:30 encendieran la luz y no querían saber se había gente durmiendo.



Comienzo el camino por Tineo, con una lluvia fina.
Para salir de la ciudad, me esperaba una calle muy empinada. Una larga subida, con una fuente bonita y bastante simple.
El paisaje es estupendo, casi no tengo la impresión de estar en España.
Colinas verdes con las vacas en el pasto.
Había menos barro en al sendero y encuentro dos mujeres alemanas ( Ulli y Freya) que se encontraban en el albergue la noche anterior y otros españoles. Más tarde, la pareja italiana Tommaso y Fabiana.
Hago una pausa en medio de un bosque escuchando a los pájaros que cantaban en un momento de gran paz.
El sendero se mantuvo en calma en medio del bosque y no había señales de civilización.
Hago un pequeño desvío para ir a un monasterio abandonado del siglo XIII, llamado Obona.



Llegando a Campiello entro en el lugar indicado en la guía de Tineo para comer y comprar provisiones para el día siguiente, ya que el sitio donde estaba el albergue no tenía como comprar los alimentos.
Encuentro algunos peregrinos, pero la mayoría debería seguir hasta Pola de Allande, pues Borres era una etapa y allí solamente los que siguen la ruta de "Hospedales' se quedan, como en mi caso.



Freya y Ulli también llegan en la tienda-restaurante, pues caminaban más despacio. No hablan inglés y, mucho menos español, y así decido ayudar ellas con el almuerzo.
La mujer del restaurante, Herminia, me dice que el albergue de Borres está lleno, pero que ella tiene habitaciones para alquilar.
Yo había sido advertido en Bodenaya que ella trataría de hacer la propuesta y a pesar de ser muy agradable yo no creí mucho, y tenía que continuar el camino de todos modos. Las alemanas decidirán quedarse.
Comemos juntos y hablamos, fue bueno, porque lo siento por las personas que no pueden comunicarse bien en el camino, que para mí es una de las cosas más importantes de él.
Comí muy bien, comida sencilla, sopa de verduras con alubias y chorizo, en abundancia y muy buena.
Terminando de comer pido para sellar la credencial, y Herminia me escribe un mensaje personalizado.
Sigo para Borres, unos 2 o 3 km más adelante por una pequeña carretera de asfalto.
El pueblo es muy pequeño y llegando en el albergue estaban dos españoles. Creo que fue alrededor de 3 por la tarde.
El albergue es pequeño, pero solo tres estábamos allí, y luego me die cuenta de que Herminia, aunque muy simpática, estaba intentando, por supuesto, alquilar sus habitaciones.
Charlo bastante con ellos, son primos, Marcos y Rafael, de Valencia. No son muy viejos, pero uno ya está jubilado.
Después de lavar la ropa, salí y veo que los dos están hablando con un señor mayor. Me uno a ellos para escuchar la conversación.
Sr. Alfredo (así se llama) empieza a hablar de la guerra civil española y las dificultades de ese período. También habla de la segunda guerra, es muy simpático, tiene 90 años y usa muletas.
Traté de fotografiarlo, pero él no me permitió. Caminamos para una visita al pueblo y topamos con una pequeña iglesia, pero muy bella, de Santa Maria.
De improviso en la casa al lado una puerta se abre y una mujer comienza a hablar con nosotros.
Es dueña Adelina, la propietaria, más conocida como Mamina, así como estaba escrito en un azulejo en la fachada de su casa.
Ella fue muy amable y nos abrió la iglesia, porque la clave estaba con ella.



Retorno al albergue para cenar, e increíblemente, las 20:00 llega un peregrino francés que vino de Salas, o sea, más de 40 kms!
Un tipo realmente extraño, hablando para sí mismo ...
Voy a dormir porque al día siguiente sería duro, con la ruta de Hospedales.